Tengo un secreto, puedes guardarlo?
Sonia, la que disfruta de su querido nuevo iPod.
Quise reguardar mi cuerpo bajo las sabanas, pero tus labios descubrieron la clave y no hubo marcha atrás bajo las gotas del cielo. Noches de desvelo, cenizas de un amor sin rodeos, sin comienzos, sin finales, sin retrasos, sin iguales. Me quería librar de un desliz perspicaz, delicioso, tentador como ningún otro. Como hacerlo? Dígame usted, como anteponer fuerzas ante algo tan puro como una travesura en la mas plena adolescencia. En la flor de la edad, sintiendo nuestros polos luchando contra nuestros prejuicios, nuestras vidas privadas y contra la normativa moral. La lluvia comenzaba a decolorar los alrededores, y aún seguías allí. Aquí. Cada gota traía desesperanza para algunos, para mí eran los colores mismos de una primavera naciente. El que envenena en noches fugaces mi soledad, y la enfrasca por una condenada noche. Eres.
No pretendo ser tempano de noches, pero debo ser frontal a la hora de hablar. Me creo capaz de todo, menos de sentir algún sentimiento que revuele mi mente ocupada llena de metas y fantasías. Lo que menos busco es lo que hoy en día se títula como novio, pero las noches frías hacen desear tu temprana llegada a mi puerto. Que me tomés de sorpresa, es lo que pretendo y planeo. Si te reconozco haré que te conviertas no en mi dueño, sino en mi mejor compañero de rutas infinitas.
Dar riendas sueltas a mis metas, es lo que te propongo en el día gris. Que el libro de tu vida sea el que más admires y que la memoria de tu portátil, donde almacenas memorias congeladas en paisajes, sean tus ojos vividos como los colores mismos. Que el lente de tu cámara te muestre el mundo en el que te abandonas a la inercia de tus decisiones y que las llamadas furtivas por las noches, no sean mas llamadas, sino escapadas furtivas con ese ser que te desvela al amanecer de cada día que se pierde en el calendario de tu vida.